QUISTES Y TUMORES DE LA PIEL

¿Qué son?

En general son tumoraciones (bultos) superficiales que aparecen en cualquier región de la piel del organismo.

Pueden ser por sobrecrecimiento de la grasa que hay debajo de la piel (lipomas) o de las glándulas sebáceas de la piel (quistes sebáceos).

En ocasiones pueden ser lesiones pigmentadas que tienen cambios en su morfología (tamaño, color, disposición) y pueden ser verrugas (producidas por infección vírica) o nevus.

¿Cómo se diagnostican?

Se diagnostican por la exploración física.

El lipoma es de consistencia blanda y puede estar más o menos adherido a los planos profundos. No se suele asociar a episodios de infección.

El quiste sebáceo suele ser superficial con un poro central y suelen acompañarse de episodios de infección (enrojecimiento y dolor local).

Las lesiones pigmentadas precisan en ocasiones de valoración con dermatoscopia por especialista en Dermatología para evaluar y diferenciar lesiones benignas (nevus) de leisones sospechosas de malignidad (melanomas).

¿Cómo se tratan?

El tratamiento es quirúrgico y consiste en la extirpación con anestesia local.

La indicación para los lipomas es cuando molestan por localizarse en zona de roce o haber crecido o por cuestión estética.

La indicación para los quistes sebáceos es similar a la de los lipomas. En caso de infección puede ser necesario la intervención urgente para drenar colección de pus y posteriormente cuando se haya resuelto la infección proceder a extirpar el quiste de forma completa.

En el caso de las verrugas existe tratamiento médico con nitrógeno líquido y cremas tópicas abrasivas; y sólo en casos recurrentes o de gran tamaño puede ser necesaria la cirugía.

Los nevus pueden requerir cirugía cuando han cambiado en tamaño, coloración o forma (asimetría, bordes irregulares, etc) precisando de biopsia escisional con anestesia local para estudio anatomo-patológico y así poder detectar la presencia de un cáncer de piel como es el melanoma.

¿Cómo es la recuperación postoperatoria?

El procedimiento quirúrgico es con anestesia local y el paciente puede iniciar su actividad normal tras la intervención evitando tracciones en la piel de la zona intervenida.

A los 7-8 días suelen retirarse los puntos de aproximación de la herida quirúrgica.